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Mil y un millón

Hay un momento en el que ves que has estado corriendo detrás de mil y un millón de distracciones. Como un perro, corres babeando y entusiasmad@  tras de un trozo de carne atada a un palo; y alguien corre sin parar moviendo el palo y la carne. Nunca llegas a la carne, y si llegas no te sacia ni satisface. 

Todo son tentaciones para que demuestres lo que vales. Demuestres todo tu potencial; toda tu eficacia y valía...

Todo en esta sociedad te mantiene ocupado y la pseudo espiritualidad te mantienen alimentando la baba y el perro que hay en tí. Enseñándote mil y un millón de técnicas que te darán todo lo que sueñas, lo que mereces, el éxito, la fama, la felicidad...

Tu tiempo de vida y energía va constantemente pululando entre un entusiasmo apasionado a una decepción que te desmorona . Esa vida no es la que pensaste para ti antes de nacer. Hay un plan para tí, tu Dios interior, tu templo interior tiene un Plan para tí;  y no se trata de ir detrás del último trozo de moda que te presenten, convenzan o apetezca. 

Las tentaciones son muchas, el tiempo y la energía limitados. 

¿Qué es lo importante, lo realmente importante? De verdad, qué es lo importante para tí. Quizás no lo sepas, casi nadie sabe qué desea ni qué es lo más importante. 

Hasta que no descubres que hay una realidad dentro del perro que no es el perro , ni sus babas, ni sus apetencias, ni sus fracasos, ni su cuerpo, ni su mente, ni sus deseos y odios, no eso no eres. 

El poco tiempo que pasas aquí, poco poquísimo puedes aprovecharlo dedicando tu vida o parte de tu tiempo a cultivar lo que sí eres. No luce, es sencillo, es fraternal, no luce.

A ese camino se llega normalmente después de numerosas decepciones (la decepción es quizás el maestro más útil para todos porque nos ayuda a ver la realidad, nos saca de lo que creías a lo que es, nos muestra las espinas detrás de la rosa), así que cada vez que te decepciones, que tengas una crisis vital da la bienvenida a una nueva persona en tí, una nueva versión, generalmente con menos purpurina y creencias limitantes. Ese dolor te hará fuerte y te purificará. 

Ahorrar energía fuera y dedicarla  a interiorizar a través de la meditación científica y el desarrollo del Cristo interior, conexión con tu Ser interno, es el camino. No hay otro, no hay otro.

La verdad es que la felicidad no es de este mundo, la buscas donde nunca la encontrarás. como dice el Bhagavad Gita en su capítulo 5º, "cuando nada deseas ni nada aborreces", ahí empiezas a buscar de verdad donde encontrarás quien eres. No encontrarás felicidad, pero sí inmortalidad, responsabilidad y plenitud.

Mancias, trances, trounchings y bounchings, modas pseudo espirituales, promesas de éxito un millón de libros leídos (que no practicados), unirte a la última idea política que te venden disfrazada de lo que tu vas... Revisa, reduce, simplifica , ves al centro, cada día un poco, poco a poco, lentamente... lo rápido no sirve, lo rápido no sirve. Las promesas de lo que otros  harán por tí tampoco. Un camino labrado por tí mism@, solo por ti.

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